HIPNOSIS Y DOLOR

El empleo de la hipnosis en la práctica clínica ha ido ganando aceptación como tratamiento tanto para el dolor crónico como para el dolor agudo/asociado a procedimientos médicos invasivos. Esta mayor aceptación la podríamos atribuir a tres factores. Por una parte, debido a los crecientes costes de los sistemas de salud y los efectos adversos de muchos tratamientos farmacológicos para el dolor, algunos profesionales están buscando tratamientos alternativos que sean relativamente fáciles de administrar, que tengan una buena relación coste-eficacia y que presenten menos efectos secundarios. La hipnosis sería uno de estos tratamientos cuya demanda por parte del usuario, además, se ha incrementado en los últimos años.

Otro factor que estaría contribuyendo al crecimiento del interés por la hipnosis para el tratamiento del dolor son los distintos estudios de imagen cerebral que demuestran los cambios neurofisiológicos que se producen como resultado del tratamiento con analgesia hipnótica. Estudios con técnicas de Resonancia Magnética Funcional (fMRI) y PET scan han revelado que determinadas estructuras cerebrales implicadas en la percepción del dolor (como por ejemplo, el córtex somatosensorial, el córtex cingulado anterior, o la ínsula) se ven afectadas por la sugestión hipnótica.

Por último, un considerable número ensayos clínicos controlados y aleatorizados sobre analgesia hipnótica apoyan su eficacia, proporcionando evidencia empírica para considerar la hipnosis como un tratamiento eficaz para el dolor.

En resumen, los estudios publicados con distintos tipos de pacientes con dolor agudo (procedimientos ginecológicos, procedimientos renales o vasculares invasivos, curas de quemados o de heridas) y dolor crónico (cefaleas, artritis, fibromialgia, dolor abdominal y colon irritable, dolor torácico no cardíaco, esclerosis múltiple, dolor oncológico, neuropático, etc.) muestran que en líneas generales hasta un 75% de los pacientes se pueden beneficiar de este tipo de tratamiento. La mejoría no se circunscribe sólo a una reducción de los parámetros directamente relacionados con el dolor (su intensidad, frecuencia o duración, o el consumo de medicación analgésica) sino que también alcanzaría otros aspectos asociados como una reducción en el nivel ansiedad o depresión, o un aumento de la actividad general y de la sensación de energía.

 

Bibliografia orientativa:

– Derbyshire SW, Whalley MG, Stenger VA, Oakley DA (2004). Cerebral activation during hypnotically induced and imagined pain. NeuroImage 23: 392–401.

– Jensen, MP (2009). Hypnosis for chronic pain management: A new hope. Pain (146): 235-237.

– Stoelb BL, Molton IR, Jensen MP & Patterson DR (2009). The efficacy of hypnotic analgesia in adults: a review of the literature. Contemporary Hypnosis 26: 24-39.